lunes, 16 de noviembre de 2009

72.- REFLEXIÓN CON PORRO Y CERVEZA NEGRA.
La noche despierta a la calle del Sol. Y sus ojos parpadean antes de encenderse del todo en las fachadas, para fijar su mirada sabia sobre los que deambulamos ya nerviosos, ya ansiosos de ser absorbidos por sus entrañas. La calle sueña antes de nacer de nuevo y sueña mejor que nosotros. Se alza en el aire, desgajada del resto de la ciudad, visitada sólo por aves nocturnas. Y yo me siento ahora, asistiendo a este despertar milagroso, como una de esas aves afortunadas y negras. Ahora tengo alas porque Ella me está mirando, porque no hay ciudad que encierre una calle como ésta sin estallar en un millón de pedazos. Por eso sé que estoy en el aire y que la calle sigue soñando despierta

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